Galería de Tobías. Cementerio de Colón.

Cementerio de Colón

La muerte y el tiempo, dos ineludibles que fusionaron sus efectos en la tan particular arquitectura funeral. El Arte, envuelve los restos de quien partió, y presenta ante los ojos del mortal una magnificencia escultórica en el Cementerio Colón.

La primera piedra de esta Necrópolis se colocó el 30 de octubre de 1871 y antes de su ampliación terminada en 1934, contó con una cabida de 504 458,22 metros cuadrados. Este gran cementerio fue declarado Monumento Nacional y es la mayor necrópolis de América.

El pórtico es un monumento de mármol de Carrara, de 34 metros de largo y 21 de alto, con alegorías de las virtudes teologales, la caridad, la fe y la esperanza. Su arquitecto fue el español Calixto de Loira, quien también proyectó el primer panteón construido en esta necrópolis, la Galería de Tobías.

De forma rectangular como un campamento, estilo románico – bizantino, con aceras, calles y calzadas enumeradas, facilita al visitante el acceso, (que en tiempos republicanos se le proveía de un plano gratuitamente). La plaza situada en la calle central entre la capilla y la enorme portada se llamó Cristóbal Colón, porque se proyectó erigir un monumento al descubridor junto a los restos, que irónicamente nunca pasaron de la Catedral de La Habana, siendo el primer busto erigido en todo el continente (1828) y el único que existe en todo el mundo con barba. Por lo que el cementerio dedicado al Gran Almirante, lleno de famosas esculturas carece de una por la que se le dio su nombre.

Decoración de oro. Interior de un panteón en el Cementerio de Colón.

Decoración de oro. Interior de un panteón en el Cementerio de Colón.

En la Necrópolis Cristóbal Colón, numerosos panteones son recreación a escala de las mansiones coloniales de sus dueños originales en otras épocas. Los arcos, las cúpulas, y los característicos vitrales de su magnificente arquitectura decoran las construcciones funerarias artísticamente. Pasamos por entre sus calles con la intención de observar los detalles que refuerzan el papel de estas obras de Arte, logrados a través del mármol de Carrara o de Brecia, piedras conchíferas u otras, rejas de bronce o hierro, y hasta oro en algunos casos. Los estilos arquitectónicos que nos susurran la historia, también asombran al espectador en todo momento: románico, art decó, neogótico, eclético entre otros, hacen gala de su belleza.

Entre las curiosidades de este lugar esta uno de los Epitafios más hermosos jamás escrito, se encuentra sobre la tumba de dos seres buenos que se profesaban un amor, que trascendió más allá de la muerte. Dice así: “Bondadoso caminante, abstrae tu mente del ingrato mundo unos momentos, y dedica un pensamiento de amor y paz a estos dos seres a quienes el destino tronchó su felicidad terrenal y cuyos restos mortales reposan para siempre en esta sepultura, cumpliendo un sagrado juramento te damos las gracias desde lo eterno: “Margarita y Modesto”.

La Milagrosa

Tumba de la Milagrosa. Cementerio de Colón.

También la tumba de “La Milagrosa”, donde reposa Amelia Goyri de Adot, fallecida en 1901 en el momento del parto; cuenta con una efigie de mármol de una mujer con su hijo en brazos sujetándose a una cruz y su leyenda llega hasta nuestros días. La losa tallada con la ficha del dominó “Doble Tres”, porque una anciana fanática de este juego perdió con esa ficha en la mano. La sepultura de la verdadera Cecilia Valdés quien le sirvió de inspiración a Cirilo Villaverde para esbozar el personaje de Cecilia Valdés, en su famosa novela. La obra relata la historia del amor que le profesara la joven al hijo de un rico comerciante y todo acabó en tragedia.

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