La instrucción del insolvente, de la serie “Sujeto Omitido”. 2011. Autor: Mileidy Morán García

Salud con salud se paga.

Tengo muchos amigos médicos y el mejor de los criterios sobre la capacidad de nuestros profesionales en este sector, pero ocurre muy a menudo una suerte de pocas ganas de trabajar o escases de profesionalidad, o desmotivación, o simplemente desgaste, pues los pocos médicos que van quedando en el país ya están al tope de trabajo y encima de eso la falta de recursos y condiciones para poder llevar a feliz término su trabajo agudiza la baja calidad del tan importante servicio que prestan.

Se preguntarán a qué viene toda esta muela introductoria, resulta que hace apenas 10 días mi padre me comenta que tenía cierta molestia en un glúteo y me muestra la lesión y ya comienzo a alarmarme, muy rojo hinchado, si a eso le sumamos que es diabético y pasa los 71 años motivos de sobra para que se me enciendan todas las alarmas. Detrás del edificio donde vivo se encuentra el policlínico del reparto y para allá fuimos al momento, la doctora de guardia le examinó e indicó antibióticos por vía oral y fomentos tibios. Bueno pues a seguir las indicaciones. Domingo surgen fiebres y la lesión se pone más fea, el lunes le llevamos al hospital naval que es el más cercano a nosotros, le atiende un residente y cuando le pide al profe que examine para corroborar su criterio este se niega diciendo que no es necesario, deciden remitirle al hospital Calixto Garcías para drenarle y curarle, llaman a un SIUM (mi viejo aún caminaba perfectamente, nunca entendí por qué). Mi esposa se queda con mi viejo y parto para la casa para garantizar la retaguardia pues la cosa ya pintaba seria. A las 2 horas de estar en casa mi esposa me llama y me dice que el SIUM decidió ir para el hospital Miguel Enríquez que era lo que a ellos le habían indicado, casi una hora después mi esposa vuelve a contactarme que retornaba con mi viejo a casa, que la doctora que le recibió no entendió por qué lo habían mandado para allá si lo que llevaba el viejo era antibióticos y fomentos pues el drenaje no se podía hacer hasta que no se ablandara. Concluimos el día con mi esposa tratando de llegar a casa con el viejo en peores condiciones que cuando salió.

Ya pasamos por 3 doctores en días diferentes y dos de ellos especialistas en cirugía y asumimos que sus criterios son válidos. Termina la semana y la cosa solo empeora, lo único que tiende a desaparecer es la fiebre. Por medio de una vecina, de un pariente, de un amigo somos recomendados a otro cirujano para verle el lunes en la tarde. Felizmente el viejo es intervenido, limpiaron la herida que ya llegaba al hueso, este cirujano nos comenta que por suerte la infección no perforó el intestino, que hacía ya varios días debió hacerse esa cura para eliminar toda la infección y el tejido dañado. Más de 5 litros de suero y 2 litros de agua oxigenada y un pote completo de nitrofurasona (esto es solo para dar una idea de la magnitud del asunto). El viejo a pesar del dolor de la intervención sintió el alivio más grande de su vida, logró dormir esa noche y levantarse varias veces en la madrugada (incluso hasta dejar la llave del lavamanos abierta y agotar toda la reserva de agua, síntoma de que ya se sentía mucho mejor)
Después de todo esto me cuestiono muchas cosas, por qué hubo que llegar hasta un cuarto especialista, es que acaso los tres profesionales anteriores a los que acudimos eran carpinteros o plomeros y ventilamos el problema en la rama equivocada, o es que simplemente se quitaban el problema de arriba porque era un viejo de 71 años y con posibles complicaciones por diabetes e hipertensión.
Todos los días de esta vida doy gracias a dios de que mis hijos tengan muy buena salud y me da mucha, mucha tristeza que cosas como estas sucedan todos los días.

Contáctenos, háganos saber lo que necesita, le atenderemos y esperamos superar sus expectativas.

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2 comentarios sobre “Salud con salud se paga.

  1. Triste y penoso que eso ocurra en mi país. Tanto que pregonamos nuestras Conquistas de la Revolución y en casa no somos capaces de hacer las cosas bien. Candil de la calle, oscuridad de la casa….que bien se cumple el refran.

  2. Dios nos coja confesados, desgraciadamente como esa hay muchas historias tristes en nuestros servicios de salud.
    Tienen que luchar para que no ocurran, aquellos que les corresponde.

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